PIDO LA PALABRA. Con este foro de opinión, coordinado por nuestro académico Juan Manuel Bellver, la AMG quiere ofrecer un altavoz para que los profesionales del sector expresen sus ideas sobre temas que nos conciernen a todos los que amamos la gastronomía madrileña.

por Javier Vázquez*

 

 

Últimamente no dejo de pensar en qué futuro espera a mis hijos, pues todo cambia muy deprisa y la forma de vida a la que estamos acostumbrados está en peligro de extinción. ¿Será porque con los años cada vez nos cuesta entender las ventajas de las transformaciones o será que realmente las cosas van a ser cada vez más difíciles?

Es una obviedad decir que el mundo cada vez es más virtual. A través de una pantalla puedes pedir que te traigan lo que necesites, tenemos una inmensa oferta de ocio, podemos comunicarnos con nuestros amigos y familiares, estudiar, hacer deporte y cada vez más gente se gana la vida desde casa. La necesidad que tenemos de salir a la calle, pasear, ver a la gente, de oler, de tocar, de compartir… quizás se esté convirtiendo en algo antiguo. Bajo esta nueva forma de vida, salir a la calle es una pérdida de tiempo, es menos seguro e incluso menos interesante. Las pantallas nos lo dan todo.

Cada vez vemos más carteles de se vende o se alquila, solamente las calles más importantes mantienen su demanda de locales, muchas veces no porque sean un buen negocio, si no porque son un buen escaparate. El comercio tradicional está desapareciendo y la única forma de sobrevivir es una atención altamente profesional y estar súper especializado en productos que no se puedan conseguir en la red, algo cada vez más difícil. Si solo eres generalista, la decoración, las opiniones, la reputación online, los influencers, mandan, ya que nos fiamos más de las opiniones de otros, que de lo que nosotros mismos vivimos.

De esta competencia digital tampoco se escapan los que hoy pueden teletrabajar. Su trabajo también lo van a poder hacer un hindú, un alemán o un australiano, desde su casa, simplemente van a tener que especializarse en nuestro mercado o sector.

Es cierto que no tenemos que ver el mundo digital solamente como una amenaza, sin duda es también una oportunidad. Si somos realmente buenos y competitivos, vamos a tener un mercado muchísimo más grande donde poder operar.

A los españoles y a los que nos visitan les gusta mucho ir a los bares y restaurantes, pero no nos ‘libramos’ de la digitalización y la globalización del mundo. Hasta hace poco la comida a domicilio la concebíamos como comida rápida, para un apaño: pizzas, hamburguesas, sushi y poco más. En los últimos tiempos nos hemos visto obligados a reinventarnos y reinventar la oferta gastronómica, con mayor o menor éxito. Y aquí otra vez los pequeños jugamos con desventaja frente a las grandes marcas globales. Es realmente complicado transportar la atmósfera del local, la presentación del plato, el punto de temperatura y la atención del camarero, subidos en una moto y servidos en un envase de un solo uso.

Sin embargo, tenemos la gran ventaja que cuando el cliente se desplaza a nuestro local, la experiencia puede ser inigualable, pero para ello tenemos que ser únicos, nuestra propuesta no puede ser la misma que la del resto, porque entonces vamos a salir perdiendo. Cada vez hay grupos más grandes que hacen inversiones millonarias en locales maravillosamente decorados y que fichan a los mejores profesionales. Nuestro camino es ser más expertos en lo nuestro, más frikis de nuestra propuesta.

Me crie en un negocio de hostelería, donde lo que me decían es que tenía que estudiar mucho para no ser un esclavo como mis padres. Después de un breve recorrido por el mundo fuera de la hostelería, hace muchos años que regresé a lo que ha sido mi vida y puedo decir que me siento muy orgulloso y que me siento más libre que la mayoría. La hostelería lo es todo para mí, soy hostelero desde que me levanto hasta que me acuesto, pero soy dueño de mis decisiones, tengo capacidad de crear cosas en un mundo donde casi todo está inventado. Por eso mi apuesta es por la cercanía en el trato y en el producto, trabajando con pequeños productores que a la vez son amigos, hacer del oficio artesanía. Esta sería la forma de vida que me gustaría transmitir a mis hijos.

                                                                

 

(*) Javier Vázquez es propietario de La Caníbal

Esta sección pretende ser un escaparate puesto a disposición de todos los profesionales del sector, por lo que cualquiera puede sentirse libre de mandarnos su colaboración que procuraremos publicar siempre que sea posible. En ningún caso nos responsabilizaremos de las opiniones de terceros y nos reservamos el derecho de no publicar ningún artículo que pueda resultar ofensivo o de mal gusto. Estamos a vuestra disposición en  pidolapalabra@academiamadrilenadegastronomia.org 

Por |2021-07-18T12:22:00+01:00julio 18th, 2021|Opinión, PIDO LA PALABRA|Sin comentarios
Ir a Arriba