PIDO LA PALABRA. Con este foro de opinión, coordinado por nuestro académico Juan Manuel Bellver, la AMG quiere ofrecer un altavoz para que los profesionales del sector expresen sus ideas sobre temas que nos conciernen a todos los que amamos la gastronomía madrileña.

       por Abel Valverde*

 

Recuerdo con tristeza el fatídico día del anuncio de cierre de la Comunidad de Madrid, ese fatídico día de marzo donde por primera vez nos sentimos realmente vulnerables. Algo nos estaba atacando, algo invisible, inimaginable o solo creíble en las peores pesadillas o en el fantástico cine de terror, del que me considero fan. Esto solo pasa en las películas y resulta que la realidad a veces supera la ficción.

No quiero ponerme dramático, pero hay que aprender y, para poder aprender, hay que entender, analizar qué hemos hecho mal. Y en todos estos meses he llegado a una conclusión: sentirnos intocables, invulnerables, creer que estábamos por encima de todo… y este mazazo te coloca de nuevo en una casilla de partida. Un mazazo de realidad que llega para enseñarte que no eres tan fuerte como te pensabas y que encima del ser humano vuela una fragilidad que en muchas ocasiones menospreciamos o solo comentamos de boca para fuera.  Cuántas veces hemos comentado: hay que vivir la vida, la vida son dos días, hay que vivir día a día…

Y sí, tenemos que aprender que tenemos que cambiar. ¿Qué lección nos da todo lo vivido para poder vivir mejor el futuro e incluso no cometer los mismos errores? Por mucho que me cueste creer que el ser humano no tropezará dos veces con la misma piedra, tenemos que aprender alguna lección de todo este sufrimiento.

Nuestro sector está tocado, nos ha mostrado una realidad, que sabíamos pero que pensábamos que no tenia fin: la dependencia del turismo. En España hay clientes, por supuesto, pero no todos los necesarios como para sobrevivir todos los negocios de hostelería y turismo orientados al crecimiento exponencial de los últimos años. Incluso en los peores momentos de la anterior crisis, cuando todos los sectores se retraían  el único emergente que no cesaba de crecer era el turismo. Hemos sorteado muchas adversidades, creado nuevos modelos de negocio que se adaptaban a la nuevas necesidades económicas y adaptado la rentabilidad con la búsqueda incesable de calidad. Y lo hemos hecho sinceramente bien, a pesar de que el volumen de aperturas era incluso exagerado, proporcional al fracaso de muchos negocios entre el primer y el segundo año de vida.

Ahora se escuchan voces absurdas defendiendo que tenemos que cambiar el modelo económico del país, que no podemos sujetarnos solo con el turismo, que es un error… Prefiero no entrar en detalle, pero sí exigir todo lo contrario. Ahora es el momento de crear Marca España de una vez por todas, una comisión de expertos del sector que, con criterio puramente técnico y apolítico, piense lo mejor para un sector que va a estar tocado y necesita levantar cabeza y buscar soluciones para vender todos los atributos –que son muchos– de nuestro país al exterior. Volver a generar seguridad y atractivo para que vuelvan esos millones de turistas. En un momento de extrema discusión política, me atrevo a decir territorial, curiosamente lo que de forma absurda nos separa es lo que más enamora a los que nos visitan. Tenemos un país enorme, espectacular, con una diversidad cultural, gastronómica, histórica, paisajística tan diferente que quienes nos visitan saben apreciar y acaban enamorándose de esta tierra. Y sobre estos valores, sobre estos cimientos, debemos construir el futuro. Vamos a trabajar sobre nuestro atractivo, hotelería, tour operadores, agencias, restauración, bodegas, agricultores, ganaderos… a fomentar la Marca de País.

Porque todo esto pasará. Lamentablemente se habrá llevado muchas vidas por delante. Y por eso me niego a pensar –a pesar de la estupidez política– que ha sido en balde. Puedo hablar de mí, de lo que he aprendido: valorar más a los que me rodean, apreciar más cada minuto, tener más equilibrio y conciliación familiar, disfrutar trabajando y trabajar disfrutando. El trabajo no puede ser una obligación –algo que ya pensaba y en estos días se me ha potenciado–, tiene que haber pasión. Amor por lo que hacemos en un trabajo tan visceral como el nuestro esto cobra hoy más sentido. Me he sentido vulnerable y esto me ha hecho más fuerte, con más ganas de vivir la vida, apreciar a los que me rodean, valorar los que han estado junto a mí, bajar el ritmo. La vida pasa rápido, demasiado rápido, y creo que aún tenemos que aprender a vivir.

Un mensaje de esperanza para nuestro sector: saldremos reforzados, algunos negocios no estarán, otros habrán aprendido a resurgir y otros resistirán. Seguid haciendo lo que el corazón os dicte, sacad pulmón financiero y resistencia. Saldremos de esta, los clientes nos están demostrando que están a nuestro lado y volverán ha estarlo. Por todo lo que nos ha costado, por nuestros equipos y por no perder la fe en lo que hacemos: luchar, luchar, luchar.

* Abel Valverde es Director de Sala del restaurante Santceloni, asesor gastronómico y autor de «Host, la importancia de un buen servicio de sala» (2016, Planeta Gastro).

Esta sección pretende ser un escaparate puesto a disposición de todos los profesionales del sector, por lo que cualquiera puede sentirse libre de mandarnos su colaboración que procuraremos publicar siempre que sea posible. En ningún caso nos responsabilizaremos de las opiniones de terceros y nos reservamos el derecho de no publicar ningún artículo que pueda resultar ofensivo o de mal gusto. Estamos a vuestra disposición en  pidolapalabra@academiamadrilenadegastronomia.org 

Por |2020-10-17T12:44:10+01:00octubre 3rd, 2020|PIDO LA PALABRA|Sin comentarios
Ir a Arriba