huevo_frito_webAl saber que hoy se celebra el “Día mundial del huevo” he entrado en un profundo estado de gozo pensando que se buscaba el reconocimiento de esos magníficos animales que son las gallinas y que se hacía un llamamiento a su crianza en libertad y su alimentación sana y natural pero no, no se trata de eso. En realidad, el “Día mundial del huevo” es una celebración instaurada por algo tan prosaico como la “International Egg Commission” y, según su propia definición “The International Egg Commission exists to link people across the globe, and is the only organisation that represents the global egg industry. It is a unique community that shares information and develops relationships across cultures and nationalities.” Vamos, que es un día establecido por la industria del huevo … manda huevos !!!

A pesar de todo, es un buen momento para reflexionar acerca de algo que, todos aquéllos que disfrutamos delante un plato, consideramos el Santo Grial de la cocina: el huevo frito perfecto.

Es fácil de decir y, en teoría, debería ser fácil de conseguir pero, encontrar el equilibrio entre el huevo perfecto, el aceite perfecto y la temperatura perfecta podría llegar a ser el octavo trabajo de Hércules. En primer lugar, tendríamos que ponernos de acuerdo en la definición de huevo frito perfecto; ¿con puntilla? ¿la yema más o menos cuajada?, luego habría que hablar de las distintas técnicas ¿sumergido en aceite o salpicado suavemente con la espumadera? ¿roto en un recipiente o directamente de la cáscara a la sartén? después vendría el apartado de las manías en su consumo ¿utilizando cubiertos o pan? ¿sal o unas gotas de vinagre? En lo único que nos ponemos todos de acuerdo es en su procedencia: gallinas en libertad y bien alimentadas, con lo que vuelvo al inicio de mi reflexión; el “Día mundial del huevo” debía ser el “Día mundial de la gallina”. Ya sé que muchos me rebatirán diciendo que el huevo no tiene que ser necesariamente de gallina, puede ser de oca o de pato o de avestruz o de muchos otros animales. También me dirán que el huevo admite multitud de preparaciones, desde un sencillo huevo a baja temperatura (que se ha adueñado de la mitad de las cartas con resultados más que discutibles en la mayoría de las ocasiones) hasta una esponjosa tortilla francesa pasando por unos huevos Benedict (siempre con la discusión de “benedict” o “benedictine”) o los afamados huevos centenarios chinos que, según dicen, pueden producir fuertes erecciones.

Sinceramente me da lo mismo, para mí, el “Día mundial del huevo” siempre llevará mi imaginación a ese huevo frito perfecto y a la gallina, ese animalito responsable de tantos buenos momentos.

Si no es así, me quedo con el reconocimiento a los muchos significados que se pueden encontrar de la palabra “huevo” y que ya, Perez Reverte recopiló con acierto hace unos cuantos años.